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Jueves, 15 Agosto 2013 01:04

Concurso de fotografía. No es igual. No da igual. Iguales de derecho. Desiguales de hecho.

Las últimas décadas han sido testigo de la reivindicación de los derechos de las mujeres ante la ley. Sin embargo, para la mayoría de ellas, las leyes no siempre se han traducido en mayor igualdad y justicia. Todavía es frecuente que se les niegue el control sobre su cuerpo, la participación en la toma de decisiones y la debida protección contra la violencia, siguen siendo las que trabajan en empleos precarios y fuera del ámbito de control de las leyes laborales.

Para que la igualación de derechos de mujeres y varones sea una realidad es necesario avanzar en varios aspectos simultáneamente. Resulta imprescindible promover nuevas leyes que amplíen los derechos de las mujeres y también generar políticas públicas que garanticen los recursos necesarios para hacer efectivas las leyes ya sancionadas. De lo contrario no lograrán impactar significativamente en la vida de las mujeres. Al mismo tiempo es fundamental promover acciones que incidan en el necesario cambio cultural para erradicar conductas discriminatorias que obstaculizan
su desarrollo político, laboral, educativo y social.

Asimismo, en el caso de la población gay, lesbiana, travesti, transexual, transgénero, bisexual e intersexual (GLTTTBI); si bien las leyes recientemente promulgadas (la Ley de Matrimonio Igualitario o la Ley de Identidad de Género, entre otras) son una expresión de los avances en relación al reconocimiento de derechos, persisten en la sociedad prejuicios y estereotipos que dificultan el efectivo acceso a los mismos. Por ejemplo, aún en igualdad de condiciones ante la ley, la población trans tiene escasas posibilidades de acceder a un trabajo formal, así como también se enfrentan a serias dificultades para resolver el tema habitacional.

En este marco, este concurso de fotos tiene como objetivo promover la reflexión sobre las cuestiones pendientes en materia de igualación de derechos entre varones y mujeres y en relación al colectivo GLTTTBI. Se trata de expresar en imágenes los desafíos y demandas aún sin resolver.

Con el fin de facilitar su reconocimiento, señalamos una serie de situaciones que dan cuenta de dichas desigualdades.

En el caso de las mujeres:

  • Ellas están más representadas en los empleos precarios de carácter informal, lo que implica, entre otras cosas, que no gozarán de los beneficios de la seguridad social en la etapa de la vejez.
  • Son las mujeres mayormente quienes están a cargo de las responsabilidades de las tareas domésticas y del cuidado de los/as hijos/as y de los/as adultos/as mayores. La distribución de tareas al interior del hogar es un tema pendiente. Esto implica, sobretodo para las mujeres de menores recursos, que tengan menos disponibilidad de tiempo para dedicar a su desarrollo educativo, laboral, político o personal.
  • Las mujeres deben enfrentar barreras para acceder a oficios o profesiones tradicionalmente ejercidas por varones, resultado de los prejuicios de los empleadores, quienes asumen que hay "trabajos de hombre" y "trabajos de mujeres". Por ejemplo, recientemente en la provincia de Salta, una empresa de colectivos le negó a una mujer el ingreso como chofer, aún cuando ella había cumplido con todos los requisitos y aprobado los exámenes para trabajar como conductora de colectivo. El caso está hoy en la justicia.
  • Persisten diferencias salariales. El ingreso laboral promedio de las mujeres representa aproximadamente el 70% del ingreso promedio de los hombres.
  • Hay todavía un número importante de mujeres sin cobertura de salud, esto se agudiza en las provincias del NEA.
  • En el caso de las mujeres adolescentes pobres, los embarazos no deseados son muchas veces la causa que las lleva a interrumpir sus estudios, lo cual incidirá más tarde en sus posibilidades de ingresar al mercado laboral formal.
  • La violencia de género es otro de los obstáculos que inhibe el pleno desarrollo de las mujeres.
  • Estas inequidades de género son aún mayores cuando se trata de las mujeres pertenecientes a los pueblos originarios.

En el caso de la población trans:

  • Un alto porcentaje no ha logrado completar el nivel primario de educación. Una de las razones que explican esta deserción son las prácticas discriminatorias en las escuelas que tienen un efecto de exclusión y/o autoexclusión de esta población. 
  • La gran mayoría no tiene vivienda propia y debe enfrentar grandes dificultades para acceder al alquiler de una vivienda o habitación (tarifas abusivas, malas condiciones habitacionales, propietarios que se niegan a alquilar a las personas trans).
  • Mayores dificultades para acceder a empleos formales. Casi la totalidad de esta población trabaja en la prostitución, sin tener la posibilidad de elegir entre diversas maneras de generar ingresos.
  • Un alto porcentaje no controla regularmente su salud. Una de las razones de peso es que son sometidas a actitudes discriminatorias por parte de las instituciones del sistema de salud.

Estas son algunas de las situaciones que ponen de manifiesto las desigualdades todavía existentes. Reconocerlas es el primer paso para motorizar procesos de cambio cultural hacia la efectiva
igualación de derechos que contemplen el respeto por la diferencia. Consideramos que las fotos pueden ser un vehículo elocuente para contribuir a dicha visibilización.

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