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Miércoles, 02 Mayo 2012 00:00

Informe: "Percepciones sobre jardines maternales y de infantes en la República Argentina"

Ficha técnica del informe. Ficha técnica del informe.

Informe Investigación cuantitativa: "Percepciones sobre jardines maternales y de infantes en la República Argentina".

Virginia Franganillo. Coordinadora del Observatorio de Género y Pobreza en Argentina. Buenos Aires, Febrero de 2012.

La Argentina ha logrado grandes avances para disminuir la pobreza y las desigualdades, ya que a la promoción del empleo se sumaron medidas de equiparación de derechos en el campo de la seguridad social, sin embargo como en el resto de la región el fuerte crecimiento económico no ha sido suficiente para combatir una pobreza estructural que requiere de políticas públicas de nueva generación en la misma orientación que fueron la ampliación de los derechos jubilatorios y la Asignación Universal por Hijo.

De lo que falta por lograr hay políticas centrales que tiene que ver con la cuestión de género. Hay suficientes evidencias de que la educación temprana para los niños y niñas y la incorporación de las mujeres pobres al mercado de trabajo –ambas en correlación- producirían una disminución de la pobreza, de las desigualdades sociales y de género.

Desde el Observatorio de Género y Pobreza en Argentina junto con la Universidad Nacional de San Martín convocamos a múltiples actores sociales para promover la incidencia en estos temas y colaborar a que sean parte de la agenda social y política.

La educación temprana se constituye como una deuda interna de la política y de la sociedad que requiere convertirse en una prioridad nacional y que tiene como avance su inclusión en la Ley Nacional de Educación (Ley 26.206)

La encuesta que presentamos muestra una radiografía de quienes cuidan a nuestros niños y niñas, las enormes desigualdades que imperan y la carencia de servicios educativos públicos y de calidad cuya demanda significa por su magnitud una auténtica demanda política dentro de amplios sectores sociales.

El estudio muestra dos cuestiones centrales: Uno es el rol que cumplen las mujeres en el cuidado de la familia, el 88 % de ellas son responsables del cuidado de los niños menores de 5 años durante el día. Esto aporta nuevos datos en relación a un acuerdo que reconoce que a pesar de los avances en materia de derechos que han logrado las mujeres persiste aún una rígida división sexual del trabajo que afecta la esfera de lo privado y lo público.

Este sistema de género condiciona fuertemente las chances que tienen las mujeres como trabajadoras, si bien mayoritariamente la encuesta muestra que la mayor parte de ellas se encontraba trabajando al momento de tener a sus hijos, sólo un 33% vuelven a trabajar en las mismas condiciones y son las que pertenecen al sector de nivel educativo más alto, mientras que la población restante lo hace en menor cantidad de horas y otras abandonan definitivamente. Estos dos últimos casos representan a la población de mujeres que pertenecen a sectores populares, las de menor educación, las más jóvenes y las que tienen más hijos.

La segunda cuestión muestra un fuerte consenso en la demanda en el área de servicios públicos educativos para la primera infancia en todas las franjas sociales así como también en la insatisfacción de la provisión de estos servicios por parte del Estado y las empresas.

Sin embargo la carencia de una oferta pública afecta sobre todo al cuidado de los niños de los sectores con menor educación y que no tienen la capacidad económica para resolver estas necesidades en el mercado y en los casos en que no existe una red familiar son las madres las que deben abandonar sus trabajos para cuidar a sus hijos.

También dicen los informes que los niños y niñas que asisten a instituciones tendrán desiguales condiciones respecto a la calidad de la atención, citando a la especialista Patricia Redondo: "… un niño pequeño de unos meses de edad, de un grupo familiar de sectores bajos empobrecidos, sólo tendrá posibilidades de acceder, en el mejor de los casos, a una vacante durante estos dos primeros años en algún centro comunitario. Centros que atraviesan enormes dificultades cotidianas para alcanzar a cubrir las necesidades de la infancia en los barrios populares, ya que allí se conjuga la siguiente ecuación: familias que sobreviven = instituciones que se ven obligadas también a sobrevivir".

Hay consenso del valor que la educación temprana tiene en el desarrollo y en el proceso educativo de las niñas y niños, por lo tanto esta prioridad es YA, como lo plantean varias campañas acá y en el resto del mundo que proponen servicios universales y de calidad.

Creemos que Argentina vive un tiempo propicio para avanzar en esta política: la definición del gobierno de un modelo de desarrollo con inclusión social espera que estos temas sean incluidos y que la educación desde la cuna sea una realidad para todas y todos las niñas y niños desde que nacen.

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