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Resumen: Las metas del Milenio y la igualdad de género. El caso de Argentina de Claudia Giacometti presenta una síntesis de los principales problemas que afectan a los países en desarrollo: pobreza, acceso a la educación, inequidad de género, mortalidad infantil, mortalidad materna, el avance de VIH y otras enfermedades, y la sostenibilidad del medio ambiente. Este estudio muestra la relevancia del análisis de género en cada uno de los objetivos, como medio para alcanzar las metas, mientras reitera que la igualdad de género es un objetivo global válido en sí mismo.

El trabajo llama particularmente la atención sobre el déficit de información estadística disponible y los desafíos para un seguimiento adecuado del cumplimiento de las metas. Por otro lado el trabajo se complementa con indicadores adicionales que muestran la heterogeneidad regional y otras desigualdades que afectan a hombres y mujeres.

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Presentación: Al reconocer las desventajas actuales e históricas - fundadas en segmentación y discriminación de género y clase- que inciden en las oportunidades de formación e ingreso al mercado de trabajo de las mujeres y en particular de las mujeres pobres, el Programa de Fortalecimiento Institucional para la Formación Técnica y Profesional de Mujeres de Bajos Ingresos – Formujer -, planteó como un componente articulado a las políticas de formación el “diseño e implementación de estrategias compensatorias”.

El presente documento fundamenta y presenta las características principales de este componente, promoviendo la inclusión de este enfoque en el diseño e implementación de otros programas y proyectos sociales, de formación o empleo, con miras a favorecer la sustentabilidad de las acciones destinadas a población en situación de vulnerabilidad y a trabajar con los obstáculos que perpetúan su exclusión. 

Con este objetivo rescata y sistematiza la experiencia desarrollada por el Programa Formujer en distintas zonas de nuestro país, entre los años 2000 y 2004, desde instituciones que actúan en el campo de la formación para el trabajo y el desarrollo local y comunitario.

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Presentación: El Programa FORMUJER (Programa Regional de Fortalecimiento de la Formación Profesional y Técnica de Mujeres de Bajos Ingresos) es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) conjuntamente con el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) y el Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional (CINTERFOR) de la Organización internacional del Trabajo (OIT). Comenzó a implementarse en la región en el año 1998 y está cerrando su ejecución en Argentina en el presente año 2004. Los países implicados fueron Costa Rica, Bolivia y Argentina. En este país, el organismo co-ejecutor fue el Ministerio de Trabajo de la Nación, con competencias en el ámbito de las políticas públicas de formación profesional y con responsabilidades de definir, orientar y promover programas y acciones en la materia.

FORMUJER-Argentina se desarrolla entre los años 2000 y 2004 en un contexto socioeconómico e institucional caracterizado por la extensión del desempleo (15% 1999/20000; 25% 2002); el crecimiento y profundización de la pobreza (53% de la población) y la exclusión social; la vigencia desde la última década de políticas públicas que no consiguieron remover los desequilibrios y problemas del mercado de trabajo y que – priorizando la atención de la emergencia ocupacional- secundarizaron transformaciones más estratégicas y de largo plazo. En ese escenario la participación femenina en la población activa continúa creciendo al tiempo que se “masculiniza” la desocupación. Las mujeres y muy significativamente las pertenecientes a hogares de bajos ingresos salen al mercado de trabajo para complementarlos o aportarlos a partir del desempleo de los varones: en esos años la jefatura de hogar femenina trepa al 29%. En ese contexto persisten oportunidades y condiciones de acceso al empleo y a la formación diferenciales para ambos sexos, muchas de las cuales siguen vinculados a aspectos tales como la división sexual del trabajo dentro y fuera del hogar, el control de los recursos, la disponibilidad y el acceso a bienes y servicios que sustituyen o complementan las actividades domésticas.

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Presentación: La adopción del enfoque de competencias laborales en la formación para el trabajo y del enfoque de género como perspectiva y metodología de análisis de las relaciones sociales contribuyen al mejoramiento de la empleabilidad ya que:

- Desde ambos enfoques se centra la mirada en un sujeto situado dentro de una realidad social que lo condiciona, pero que está en capacidad de transformar a partir de aprendizajes y estrategias personales y colectivas.
- Ambos promueven la consideración y valoración de la diversidad como un atributo de los sujetos y de la realidad, que enriquece y dinamiza las relaciones sociales, que posibilita y favorece intercambios y aprendizajes. Reconocen y aprovechan distintos espacios de aprendizaje y producción de saberes; facilitan la construcción de recorridos personales adecuados a intereses diversos y a entornos de referencia también variados; 
- Ambos parten del reconocimiento integral de un sujeto que se vale de capacidades y vivencias; de conocimientos, sentimientos y valores que nutren tanto su dimensión física como intelectual, y social.

Al mismo tiempo, abordar la problemática de la empleabilidad supone una transferencia de poder a las personas para desenvolverse con mayor autonomía en el mercado de trabajo. Este proceso de fortalecimiento supone el acceso a un conjunto de recursos:

-Información sobre el mundo productivo (demandas de empleo, segmentación por género de la demanda, derechos y responsabilidades laborales, características de los empleos dependientes e independientes, actores relevantes del mundo del trabajo, etc.)
-Información sobre ofertas de formación (pertinencia de las ofertas respecto de la demanda y de la oferta, sesgos de género de las ofertas formativas, tiempos y recursos requeridos, etc.) 
-Orientación para la formación y el trabajo
-Formación en perfiles ocupacionales con posibilidades de inserción
-Estrategias de apoyo para la formación y el trabajo

En este marco, la orientación y la formación no son suficientes por sí mismas para el mejoramiento de la empleabilidad, sino que necesitan ser articuladas en el proceso de construcción de un proyecto ocupacional en el que las personas definan sus metas en materia de formación y trabajo. 

El proyecto ocupacional se constituye así el eje articulador de:

- las acciones de orientación ocupacional que contribuirán a la elección de los trayectos formativos
- las acciones de formación
- el diálogo con los actores del mundo del trabajo y de la comunidad para mejorar las oportunidades de inserción de las mujeres, que deberá tener como referencia las aspiraciones y potencialidades de los proyectos ocupacionales de la población beneficiaria
- las estrategias para facilitar el acceso y la permanencia de las mujeres en la formación que deberán definirse a partir de las limitaciones y obstáculos identificados por ellas a la hora de hacer un balance inicial. 

El documento que presentamos tiene como objetivos:

- recortar la problemática de la empleabilidad y de la ciudadanía desde la perspectiva de género y su relación con un proceso de construcción de un proyecto ocupacional.
- plantear la articulación de las acciones de orientación y formación en el proceso de construcción del proyecto.
- articular la construcción del proyecto ocupacional al desarrollo de competencias clave (básicas y transversales) tanto en la orientación como en la formación.

El documento se propone “organizar” la integración de los distintos productos y estrategias, que el Programa habrá de desarrollar y revisar, como un conjunto de herramientas para acompañar desde las instituciones la construcción de proyectos ocupacionales.

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Introducción: El año 2008 ha marcado un punto de inflexión sustantivo en la evolución de la economía mundial. La caída continua y profunda de las principales bolsas de valores mundiales, junto con el hundimiento de algunos de los mayores agentes del mercado financiero internacional, derivado de la llamada “crisis sub-prime”3, puede entenderse como el punto máximo de manifestación de una nueva crisis de acumulación del sistema económico mundial. El nivel de interrelación de las economías nacionales y regionales, como consecuencia de un estadio avanzado del proceso de globalización, implicó que la crisis alcanzara, con intensidades diferentes, y particularidades específicas, a todos los países. No es objetivo de este trabajo analizar las razones sistémicas que llevaron a esta situación4, sino que tomando como un dato la crisis mundial, se propone analizar sus implicancias específicas para la economía argentina, y en particular, para el empleo y el trabajo de las mujeres.

El dato de la crisis mundial se sintetiza en: i) la variación negativa de los PBI de las economías más grandes del mundo; ii) la reducción de los flujos de comercio internacional; iii) la reducción de los flujos de inversión extranjera directa; iv) la disminución de las opciones de crédito disponibles; v) como consecuencia de todo lo anterior, previsiones pesimistas sobre la recuperación y expansión de la economía mundial en el mediano plazo. Aún cuando la crisis se haya manifestado primeramente en las economías centrales, las variables mencionadas operan como mecanismos de transmisión hacia el resto de las economías del mundo.

Por lo mismo, es de prever que con un rezago todavía incierto, la crisis impacte en Argentina, afectando el flujo de su comercio exterior, el nivel de actividad de la economía, y como consecuencia de lo anterior, el nivel y las condiciones de empleo. Tal como ha sido la experiencia en anteriores episodios de retracción e inestabilidad económica, es de esperar que el mayor impacto relativo recaiga sobre los sectores más vulnerables del empleo, donde las mujeres continúan estando sobre-representadas. 

Por todo lo anterior, la posibilidad de contar con un diagnóstico aproximado de cuáles pueden ser las implicancias potenciales de este proceso de crisis global (algunos de los cuales pueden comenzar a vislumbrarse en la evidencia disponible), puede contribuir a ajustar los mecanismos de política pública implementados como respuesta. En este sentido, es que se pretende contribuir con el presente trabajo. 

El mismo se organiza de la siguiente forma. En la sección 2, se repasan los aspectos principales de la crisis global que pueden potencialmente impactar sobre la economía argentina, y sus mecanismos de transmisión. Asimismo se resaltan los aspectos del contexto macroeconómico, que establecen diferencias entre la presente crisis y la sufrida por la economía argentina en 2001-2002, lo que a su vez permite administrar de manera diferente tanto los impactos como las políticas públicas que se implementan en respuesta.

En la sección 3, el análisis se concentra en el impacto de la crisis sobre el mercado laboral, y sobre el empleo y trabajo de las mujeres, partiendo de la sistematización del aprendizaje obtenido de fluctuaciones macroeconómicas anteriores, así como del contexto particular de la participación femenina en el mercado laboral en el cual la crisis opera.

En la sección 4, se focaliza el análisis en la situación laboral de las mujeres en el momento de manifestación de la crisis, y se identifican los potenciales impactos de la misma.

En la sección 5, se revisan las acciones de política pública implementadas, con el objetivo explícito de prevenir o atender, los impactos potenciales de la crisis, y sus implicancias para el empleo y el trabajo de las mujeres.

El trabajo se cierra con una sección de síntesis, conclusiones y recomendaciones.

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Fragmento: Las desigualdades de género se originan en la división sexual del trabajo que asigna a las mujeres a la esfera de la reproducción en el ámbito de lo privado y no remunerado y los hombres a la esfera de la producción en el ámbito de lo público y remunerado. Ello, históricamente, ha fundamentado la definición de identidades y de proyectos de vida diferenciados para ambos sexos y ha justificado la distribución asimétrica y desigual del poder y los recursos.

En los últimos años, desde la economía feminista, se ha puesto énfasis en el estudio de la llamada “economía del cuidado” que refiere al espacio donde la fuerza de trabajo es reproducida y mantenida, incluyendo todas aquellas actividades que involucran las tareas de cocina y limpieza, el mantenimiento general del hogar y el cuidado de los niños, los enfermos y las personas con discapacidad. Un componente importante de esa economía del cuidado está a cargo de las familias (en regímenes de bienestar de corte “familista” como los que imperan en América Latina) y, en su interior, son las mujeres las que históricamente se han encargado de desarrollar esas tareas en forma no remunerada. Ello se complementa con los servicios provistos por el sector público y privado que componen la economía del cuidado remunerada.

Y, también, con los servicios que provee la comunidad y las ayudas informales entre hogares que forman parte de la economía remunerada y no remunerada. La forma en que se organiza la provisión de cuidado en la sociedad tiene importantes consecuencias para la igualdad de género, ya sea porque se incrementen las capacidades y opciones de las mujeres y los hombres, o se perpetúe el confinamiento de las mujeres a las funciones tradicionales de cuidado. A su vez, el cuidado (remunerado y no remunerado) es fundamental tanto para el bienestar humano, como para el desarrollo económico y social. Es un componente central en el mantenimiento y desarrollo del tejido social, tanto para la formación de capacidades como para su reproducción (...)

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Fragmento: 

Los niños y niñas nacidos en el siglo XXI son definitivamente modernos. Desde muy pequeños están acostumbrados a comunicarse por celular, correo electrónico y messenger. No les llama la atención la tele digital, ni que se pueda escuchar música en un aparato del tamaño del dedo pulgar. Se pasan horas en el ciber, jugando a juegos virtuales. No se escandalizan si el profesor de gimnasia es gay, o el
candidato a intendente es transexual.

Sin embargo, estos mismos niños y niñas modernos siguen preguntándole a mamá (en lugar de a papá) cuándo estará lista la cena. Le entregan a ella la ropa sucia del colegio. Le preguntan a ella que ropa ponerse al día siguiente. A lo sumo, van al supermercado con papá, o lo acompañan a sacar la basura afuera. Estos niños y niñas viven, en su mayoría, en hogares donde las obligaciones domésticas se reparten casi de la misma manera, como lo hacían nuestras mamás y nuestros papás.

Nadie puede negar que algunas cosas han cambiado. Ahora hay más mujeres que además de tener lista la cena, se pasan el día trabajando en la oficina, el negocio o la fábrica. También hay muchos
hogares con mamá y sin papá o viceversa, o con variadas combinaciones de mamás y papás. Y también es cierto que cada vez, papá y mamá, juntos o separados, tienen menos ganas de traer hermanitos al mundo. 

A pesar de estas lentas pero persistentes transformaciones, también resulta evidente que la organización del cuidado de los hijos y las hijas, en estos hogares cada vez más modernos, sigue siendo muy tradicional. Tal vez la división sexual del trabajo sea el espacio donde las transformaciones se están dando más lentamente. De esto trata el presente trabajo (...)

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Fragmento: Las páginas que siguen narran la experiencia de una doble transformación: en primer lugar, el cambio desde un proyecto social a otro productivo, y en segundo término, su consecuencia inseparable, la evolución de las mujeres beneficiarias del proyecto inicial a trabajadoras remuneradas.

Es la historia del grupo Mujeres Produciendo (MUPRO) del municipio de Tres Isletas, provincia de El Chaco, Argentina. Sus integrantes participaron inicialmente en el proyecto llamado “Planta procesadora de jugo de soja”, en el marco del Programa de Fortalecimiento Institucional para la Igualdad de Género, Promoción del Empleo y Erradicación de la Pobreza (GPE - OIT).

La crónica de esta experiencia permite reflexionar sobre las condiciones que favorecieron el desarrollo de la iniciativa, así como sobre las dificultades y los obstáculos encontrados, y cómo se sortearon. La expectativa de las autoras de este capítulo es que esta reflexión signifique un aporte para el diseño de una estrategia de intervención de alcance local orientada a la generación de ingresos por parte de mujeres pobres (...)

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Resumen: Los cambios a nivel de Estado y sociedad que la globalización, el modelo económico liberal y la apertura mundial han generado, están modificando el concepto y perspectiva de la política social, lo que trae consecuencias acerca de la forma en que el Estado interviene en materias de desarrollo social en América Latina.

Este texto analiza la trayectoria de la política social y la conceptualización sobre la pobreza para, a partir de este bagaje, profundizar acerca del aporte que representan los programas de alivio a la pobreza basados en transferencias condicionadas que se han comenzado a implementar en la región desde fines de los años 90.

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Resumen: Este nuevo libro de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) contiene 19 estudios de reconocidos especialistas
sobre las transformaciones de las familias y la necesidad de adaptar las políticas públicas a los cambios que estas han registrado.

Los textos están agrupados en dos secciones. En la primera, “Los grandes cambios del contexto familiar”, se analizan las transformaciones sociales, económicas y culturales que han afectado a las familias, y se examinan las principales formas en que las familias latinoamericanas han compensado las carencias del Estado en la provisión del bienestar social y los nuevos desafíos que les imponen los cambios globales.

La segunda sección, “Políticas orientadas a las familias latinoamericanas”, se divide en dos partes. En la primera: “El marco de las políticas”, se analiza la diversidad de las políticas dirigidas a las familias y sus efectos en términos de inclusión social y bienestar, enmiendas legislativas, cuidado
familiar y la conciliación entre familia y trabajo, en un nuevo contexto de políticas públicas. Además, se abordan los cuestionamientos que el sistema de género plantea a las políticas de familia y sociales en general, y los nuevos retos que encierran los cambios demográficos, sociales y culturales para la solidaridad intergeneracional y social.

En la segunda parte, “Financiamiento y gestión de las políticas”, se reflexiona sobre las dificultades de financiamiento de las políticas sociales y, sobre todo, las orientadas a las familias. Se analiza también a las familias como unidad de intervención, a partir de lo observado en la ejecución de programas destinados a la reducción de la pobreza, y se retoma el debate sobre las modalidades que adoptan las políticas, de protección, de asistencia y de bienestar social. Por último, se analizan críticamente la aplicación de diversas políticas en los países y se proponen políticas ciudadanas y democráticas en las que se tomen en consideración los grandes cambios de las familias y de su entorno.

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