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Resumen Ejecutivo: A pesar de las expectativas creadas sobre los efectos beneficiosos del crecimiento del comercio internacional sobre el empleo, en Argentina no se constata que éste haya derivado en la creación de mejores oportunidades laborales, como tampoco que haya logrado un mejor aprovechamiento de las condiciones de calificación de la oferta de trabajo femenina.

Por otra parte, aún cuando las políticas económicas sean exitosas en la creación de empleo y, en particular, de empleo femenino, es preciso que se acompañen con políticas complementarias que atiendan la esfera reproductiva, es decir, que alivien a las mujeres de sus responsabilidades de cuidado en la familia y la comunidad. Esta es una condición necesaria para que las trabajadoras superen los obstáculos para un desempeño laboral equitativo. La dificultad para conciliar los trabajos del mercado y de cuidado, y por tanto disminuir la inequidad de género, se agudiza en las poblaciones y las regiones más pobres, e incide en la desigualdad social.

Este documento presenta un análisis vinculado con el proceso de liberalización comercial y sus impactos en el mercado de trabajo y en la equidad social y de género, y propone recomendaciones de políticas. Particularmente, argumenta sobre las potencialidades de las políticas de atención a niños pequeños, enfermos y discapacitados no sólo para contribuir a la justicia de género, sino también a la disminución de la pobreza como vía para el desarrollo y la equidad social.

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Presentación: Al reconocer las desventajas actuales e históricas - fundadas en segmentación y discriminación de género y clase- que inciden en las oportunidades de formación e ingreso al mercado de trabajo de las mujeres y en particular de las mujeres pobres, el Programa de Fortalecimiento Institucional para la Formación Técnica y Profesional de Mujeres de Bajos Ingresos – Formujer -, planteó como un componente articulado a las políticas de formación el “diseño e implementación de estrategias compensatorias”.

El presente documento fundamenta y presenta las características principales de este componente, promoviendo la inclusión de este enfoque en el diseño e implementación de otros programas y proyectos sociales, de formación o empleo, con miras a favorecer la sustentabilidad de las acciones destinadas a población en situación de vulnerabilidad y a trabajar con los obstáculos que perpetúan su exclusión. 

Con este objetivo rescata y sistematiza la experiencia desarrollada por el Programa Formujer en distintas zonas de nuestro país, entre los años 2000 y 2004, desde instituciones que actúan en el campo de la formación para el trabajo y el desarrollo local y comunitario.

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Presentación: El Programa FORMUJER (Programa Regional de Fortalecimiento de la Formación Profesional y Técnica de Mujeres de Bajos Ingresos) es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) conjuntamente con el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) y el Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional (CINTERFOR) de la Organización internacional del Trabajo (OIT). Comenzó a implementarse en la región en el año 1998 y está cerrando su ejecución en Argentina en el presente año 2004. Los países implicados fueron Costa Rica, Bolivia y Argentina. En este país, el organismo co-ejecutor fue el Ministerio de Trabajo de la Nación, con competencias en el ámbito de las políticas públicas de formación profesional y con responsabilidades de definir, orientar y promover programas y acciones en la materia.

FORMUJER-Argentina se desarrolla entre los años 2000 y 2004 en un contexto socioeconómico e institucional caracterizado por la extensión del desempleo (15% 1999/20000; 25% 2002); el crecimiento y profundización de la pobreza (53% de la población) y la exclusión social; la vigencia desde la última década de políticas públicas que no consiguieron remover los desequilibrios y problemas del mercado de trabajo y que – priorizando la atención de la emergencia ocupacional- secundarizaron transformaciones más estratégicas y de largo plazo. En ese escenario la participación femenina en la población activa continúa creciendo al tiempo que se “masculiniza” la desocupación. Las mujeres y muy significativamente las pertenecientes a hogares de bajos ingresos salen al mercado de trabajo para complementarlos o aportarlos a partir del desempleo de los varones: en esos años la jefatura de hogar femenina trepa al 29%. En ese contexto persisten oportunidades y condiciones de acceso al empleo y a la formación diferenciales para ambos sexos, muchas de las cuales siguen vinculados a aspectos tales como la división sexual del trabajo dentro y fuera del hogar, el control de los recursos, la disponibilidad y el acceso a bienes y servicios que sustituyen o complementan las actividades domésticas.

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Presentación: La adopción del enfoque de competencias laborales en la formación para el trabajo y del enfoque de género como perspectiva y metodología de análisis de las relaciones sociales contribuyen al mejoramiento de la empleabilidad ya que:

- Desde ambos enfoques se centra la mirada en un sujeto situado dentro de una realidad social que lo condiciona, pero que está en capacidad de transformar a partir de aprendizajes y estrategias personales y colectivas.
- Ambos promueven la consideración y valoración de la diversidad como un atributo de los sujetos y de la realidad, que enriquece y dinamiza las relaciones sociales, que posibilita y favorece intercambios y aprendizajes. Reconocen y aprovechan distintos espacios de aprendizaje y producción de saberes; facilitan la construcción de recorridos personales adecuados a intereses diversos y a entornos de referencia también variados; 
- Ambos parten del reconocimiento integral de un sujeto que se vale de capacidades y vivencias; de conocimientos, sentimientos y valores que nutren tanto su dimensión física como intelectual, y social.

Al mismo tiempo, abordar la problemática de la empleabilidad supone una transferencia de poder a las personas para desenvolverse con mayor autonomía en el mercado de trabajo. Este proceso de fortalecimiento supone el acceso a un conjunto de recursos:

-Información sobre el mundo productivo (demandas de empleo, segmentación por género de la demanda, derechos y responsabilidades laborales, características de los empleos dependientes e independientes, actores relevantes del mundo del trabajo, etc.)
-Información sobre ofertas de formación (pertinencia de las ofertas respecto de la demanda y de la oferta, sesgos de género de las ofertas formativas, tiempos y recursos requeridos, etc.) 
-Orientación para la formación y el trabajo
-Formación en perfiles ocupacionales con posibilidades de inserción
-Estrategias de apoyo para la formación y el trabajo

En este marco, la orientación y la formación no son suficientes por sí mismas para el mejoramiento de la empleabilidad, sino que necesitan ser articuladas en el proceso de construcción de un proyecto ocupacional en el que las personas definan sus metas en materia de formación y trabajo. 

El proyecto ocupacional se constituye así el eje articulador de:

- las acciones de orientación ocupacional que contribuirán a la elección de los trayectos formativos
- las acciones de formación
- el diálogo con los actores del mundo del trabajo y de la comunidad para mejorar las oportunidades de inserción de las mujeres, que deberá tener como referencia las aspiraciones y potencialidades de los proyectos ocupacionales de la población beneficiaria
- las estrategias para facilitar el acceso y la permanencia de las mujeres en la formación que deberán definirse a partir de las limitaciones y obstáculos identificados por ellas a la hora de hacer un balance inicial. 

El documento que presentamos tiene como objetivos:

- recortar la problemática de la empleabilidad y de la ciudadanía desde la perspectiva de género y su relación con un proceso de construcción de un proyecto ocupacional.
- plantear la articulación de las acciones de orientación y formación en el proceso de construcción del proyecto.
- articular la construcción del proyecto ocupacional al desarrollo de competencias clave (básicas y transversales) tanto en la orientación como en la formación.

El documento se propone “organizar” la integración de los distintos productos y estrategias, que el Programa habrá de desarrollar y revisar, como un conjunto de herramientas para acompañar desde las instituciones la construcción de proyectos ocupacionales.

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Introducción: El año 2008 ha marcado un punto de inflexión sustantivo en la evolución de la economía mundial. La caída continua y profunda de las principales bolsas de valores mundiales, junto con el hundimiento de algunos de los mayores agentes del mercado financiero internacional, derivado de la llamada “crisis sub-prime”3, puede entenderse como el punto máximo de manifestación de una nueva crisis de acumulación del sistema económico mundial. El nivel de interrelación de las economías nacionales y regionales, como consecuencia de un estadio avanzado del proceso de globalización, implicó que la crisis alcanzara, con intensidades diferentes, y particularidades específicas, a todos los países. No es objetivo de este trabajo analizar las razones sistémicas que llevaron a esta situación4, sino que tomando como un dato la crisis mundial, se propone analizar sus implicancias específicas para la economía argentina, y en particular, para el empleo y el trabajo de las mujeres.

El dato de la crisis mundial se sintetiza en: i) la variación negativa de los PBI de las economías más grandes del mundo; ii) la reducción de los flujos de comercio internacional; iii) la reducción de los flujos de inversión extranjera directa; iv) la disminución de las opciones de crédito disponibles; v) como consecuencia de todo lo anterior, previsiones pesimistas sobre la recuperación y expansión de la economía mundial en el mediano plazo. Aún cuando la crisis se haya manifestado primeramente en las economías centrales, las variables mencionadas operan como mecanismos de transmisión hacia el resto de las economías del mundo.

Por lo mismo, es de prever que con un rezago todavía incierto, la crisis impacte en Argentina, afectando el flujo de su comercio exterior, el nivel de actividad de la economía, y como consecuencia de lo anterior, el nivel y las condiciones de empleo. Tal como ha sido la experiencia en anteriores episodios de retracción e inestabilidad económica, es de esperar que el mayor impacto relativo recaiga sobre los sectores más vulnerables del empleo, donde las mujeres continúan estando sobre-representadas. 

Por todo lo anterior, la posibilidad de contar con un diagnóstico aproximado de cuáles pueden ser las implicancias potenciales de este proceso de crisis global (algunos de los cuales pueden comenzar a vislumbrarse en la evidencia disponible), puede contribuir a ajustar los mecanismos de política pública implementados como respuesta. En este sentido, es que se pretende contribuir con el presente trabajo. 

El mismo se organiza de la siguiente forma. En la sección 2, se repasan los aspectos principales de la crisis global que pueden potencialmente impactar sobre la economía argentina, y sus mecanismos de transmisión. Asimismo se resaltan los aspectos del contexto macroeconómico, que establecen diferencias entre la presente crisis y la sufrida por la economía argentina en 2001-2002, lo que a su vez permite administrar de manera diferente tanto los impactos como las políticas públicas que se implementan en respuesta.

En la sección 3, el análisis se concentra en el impacto de la crisis sobre el mercado laboral, y sobre el empleo y trabajo de las mujeres, partiendo de la sistematización del aprendizaje obtenido de fluctuaciones macroeconómicas anteriores, así como del contexto particular de la participación femenina en el mercado laboral en el cual la crisis opera.

En la sección 4, se focaliza el análisis en la situación laboral de las mujeres en el momento de manifestación de la crisis, y se identifican los potenciales impactos de la misma.

En la sección 5, se revisan las acciones de política pública implementadas, con el objetivo explícito de prevenir o atender, los impactos potenciales de la crisis, y sus implicancias para el empleo y el trabajo de las mujeres.

El trabajo se cierra con una sección de síntesis, conclusiones y recomendaciones.

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Abstract: 

El trabajo , entendido como un “conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, que producen bienes o servicios en una economía, o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proveen los medios de sustento necesarios para los individuos” constituye además, un eje estructurante de la vida de las personas y debería ser fuente de satisfacción y de autonomía para hombres y mujeres. Sin embargo, el que esto sea posible dependerá en gran parte de la calidad del trabajo que realicen.

Este estudio analiza los patrones de inserción de las mujeres rurales en el mundo laboral –con sus especificidades respecto de aquel de los hombres– y sus diferentes características en los países de la región que fueron seleccionados. Según las cifras, desde los años 90 hasta el 2005 ha crecido la participación de las mujeres rurales en la población económicamente activa (PEA), la que ha tenido un incremento mayor que la de la población masculina rural ocupada la cual, por el contrario, ha decrecido.

Tras esta positiva visión inicial, la investigación profundiza en las características que ha tenido esta inserción, con sus particularidades en los países seleccionados. ¿Dónde trabajan más las mujeres rurales, en la agricultura o en actividades no agrícolas?; ¿lo hacen más que los hombres en estas diferentes ramas de la actividad económica?; y en cada una de ellas, ¿qué posición ocupan en la organización de la producción?.

Las respuestas a estas preguntas son diferentes para los diversos países, pero tienen un común denominador: la desprotección. El presente estudio pone de relieve las trabas existentes para una mayor incorporación de las mujeres al mundo del trabajo: una estructura productiva que no crea suficientes empleos de buena calidad para ellas –y tampoco para los hombres– y una población femenina envejecida y con muy bajos niveles de calificación. Lo anterior, al interior de un sistema económico y social marcado por las inequidades sociales y de género, basadas estas últimas en una rígida asignación de roles que asigna a los varones la principal responsabilidad en la producción y, a las mujeres las restringe a la reproducción, considerándolas como trabajadoras secundarias cuya función es, en última instancia, complementar los ingresos del hogar.

Con una inserción en el trabajo marcada por estas características, la conclusión a la se arriba es que la creciente incorporación de las mujeres rurales a la actividad laboral poco ha contribuido a superar la pobreza existente en las áreas rurales de América Latina ni tampoco es sinónimo de desarrollo.

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Introducción: Los datos que figuran en el presente informe demuestran la importancia de la igualdad de género y la autonomía de la mujer. En América Latina, la pobreza aumentaría más de 10 puntos porcentuales en las zonas urbanas sin el trabajo remunerado de las mujeres. La violencia de género, además de constituir una violación de los derechos humanos, resta capacidades a las mujeres y sus familias en todos los ámbitos, mientras que el desconocimiento de sus derechos reproductivos las vuelve más vulnerables, especialmente en el caso de las mujeres pobres. Por último, la escasa representación, o incluso la ausencia, de las mujeres en la toma de decisiones impide que sus demandas figuren en la agenda pública.

Estos asuntos requieren la atención urgente por parte de los gobiernos. Desde la perspectiva específica del objetivo 3, es decir, en su calidad de fin en sí mismo y de meta instrumental para el logro de los demás objetivos, en el informe se revisan los avances logrados en la disminución de la pobreza que afecta a las mujeres, a la vez que se plantean algunas dimensiones imprescindibles para que alcancen su autonomía, esto es, una mayor capacidad y condiciones concretas que les permitan tomar libremente las decisiones que afectan a sus vidas (...)

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Resumen: Las estadísticas de género han sido reconocidas como una herramienta imprescindible para dar visibilidad a las distintas manifestaciones de las desigualdades de género. En esta publicación se presenta un conjunto de indicadores que proveen un amplio panorama de cifras relativas a la situación demográfica y familiar, los niveles educativos, el trabajo remunerado y no remunerado, la salud y la participación política de las mujeres en comparación con los hombres. Se dedica especial atención a la pobreza y a los sesgos de género teóricos y metodológicos que subyacen tras su medición, junto con destacar la necesidad de demostrar empíricamente fenómenos tales como la falta de autonomía económica y la mayor vulnerabilidad a la pobreza que las afecta.

La información que se presenta proviene de una recopilación y sistematización de datos de diversas fuentes, entre otras estimaciones y proyecciones de organismos internacionales e información derivada del procesamiento de encuestas de hogares proporcionada por los sistemas estadísticos de los países de América Latina. En la selección de los indicadores se ha dado primordial importancia a los que posibilitan la comparación internacional y que mantienen la necesaria periodicidad para monitorear el grado de avance hacia la igualdad de género a nivel nacional y regional.

El análisis de los datos deja en evidencia los principales problemas y desventajas que enfrentan las mujeres, en tanto que los gráficos permiten
apreciar la magnitud de las brechas y la evolución de la desigualdad de género a lo largo del tiempo. Se examinan también aspectos metodológicos relacionados con la producción de estadísticas desde una perspectiva de género y se identifican los vacíos de información en áreas relevantes.

Para una mejor comprensión de los lectores y a fin de facilitar el uso de los datos, se incluye en CD-ROM un anexo estadístico que contiene
información comparada de países.

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Fragmento: Tras de Beijing: Progreso dispar en un mundo desigual.

Diez años después de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer llevada a cabo en Beijing, una pregunta importante que muchas organizaciones de mujeres están planteándose en todo el mundo es: ¿Qué tanto se ha logrado en la última década? Para aquellas personas interesadas en la búsqueda de la igualdad de género les será difícil encontrar respuestas satisfactorias y que no sean ambiguas. 

Es evidente que ha habido algunas mejoras notables para las mujeres en dicho período: una mayor presencia entre los elegidos para el Congreso y en instituciones estatales; eliminación de algunas diferencias de género en la inscripción escolar primaria y, en menor medida, en secundaria; presencia más importante de las mujeres en el mercado laboral y en los flujos de trabajadores que cruzan las fronteras internacionales; así como menores tasas de fertilidad. 

Estos cambios en la vida de las mujeres están vinculados con las transformaciones sociales que acompañan al desarrollo económico, pero no son simplemente consecuencias del crecimiento de la economía. En muchos casos el cambio en la posición social de las mujeres ha sido fomentado o acelerado por las reformas del Estado y por los movimientos sociales. Los movimientos sociales de las mujeres, tanto nacionales como internacionales, aprovecharon el cambio que se dio en el contexto político de la década de 1990 para lograr avances en los derechos de las mujeres. Uno de los logros notables fue incluir en el centro de los debates mundiales y nacionales los problemas de derechos y salud sexual y reproductiva, la violencia contra las mujeres y la desigualdad de poder en las relaciones de género (...)

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Fragmento: 

Las mujeres como sujetos de las políticas:

La importancia del trabajo remunerado de las mujeres para la superación de la pobreza de un número creciente de hogares, asociada a las dificultades que ellas enfrentan (debido a su condición de género) para cumplir ese rol en mejores condiciones y en igualdad de oportunidades con relación a los hombres, hace indispensable que las políticas de erradicación de la pobreza y de generación de empleo y mejoría de ingresos incorporen la dimensión de género en todas sus etapas: concepción, implementación, evaluación y monitoreo.

Un elemento fundamental para que eso ocurra es reconocer a las mujeres, en particular las mujeres jefas de hogar, como un sujeto fundamental de esas políticas, superando la visión corriente de que las mujeres, principales dispensadoras de los cuidados en el seno del hogar, no pueden emplearse a fondo en el mercado de trabajo, y por lo tanto, no pueden constituirse en mano de obra permanente y sigan siendo consideradas como una fracción no esencial y secundaria del mercado de trabajo (...)

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